lunes, 8 de febrero de 2010

Para aquella HADA sin cuentos ni remordimientos

Alguna vez creí estar segura de la razón por la cual vivir, sin embargo el brillo de la soledad agonizaba en el susurro eterno de mi inexistente humanidad.
Aquella hada del sumo resplandor divino que juro su eterna lealtad se vio sollozando el día más gris de esa tarde enloquecida de mi eterno desprecio.
Mientras yo jure no sentir, lentamente se fue conmoviendo la culpa, pero no abría de arrepentir ese acto sublime de odio y desesperación.

El negarla la fue destruyendo poco a poco. ¿Que sucedía? mis demonios invadían al corazón por completo perdí la razón y ahora todo en un segundo olvide.
En un mundo de extraños deseos interminables, desperté solo un silencio oí, ya no había soledad ya no había agonía solo culpa sin saber porque.

Todo murió quise volver a nacer pero tu mi preciada hada sin comprender el motivo por el cual fue, sabias que mi corazón recordaría mas mi mente jamás comprendería mis razones estúpidas pasiones por dejar la realidad y las niñerías al lado pequeño de aquel diván.

Tuve que sacrificar tu alma para encontrar mi verdadero sendero a la verdad.
Lo lamento en la próxima vida nos hemos de encontrar y ahora tu pequeña amiga haz de desquitar tu ira y con justa razón me haz de matar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario